Antes de empezar un curso o un proyecto de presentación, conviene saber cómo se organiza el proceso. Aquí se explica qué ocurre en cada etapa, qué se espera de ti y qué limitaciones prácticas debes tener en cuenta para que el resultado sea útil y no solo decorativo.
Antes de comenzar un curso o un encargo de diseño, conviene dejar claros algunos términos. Estas definiciones evitan malentendidos sobre el alcance de cada etapa, la entrega de materiales y el tipo de corrección que se ofrece.
Proceso de trabajo
Cada proyecto avanza en fases claras, con entregas parciales y revisión conjunta para asegurar que el resultado final responda al objetivo de comunicación.
Primera sesión para entender el contexto, la audiencia y el mensaje. Se fijan los criterios de éxito y se establece el alcance del proyecto.
Organización del contenido en una narrativa clara. Se define la jerarquía de la información, los momentos clave y el ritmo de la presentación.
Desarrollo de la propuesta visual: tipografía, paleta cromática, retícula y composición. Se trabaja en versiones iterativas hasta afinar cada diapositiva.
Correcciones de detalle: espaciados, alineaciones, legibilidad y coherencia gráfica. El objetivo es pulir la pieza hasta que comunique con precisión.
Se entregan los archivos finales en los formatos acordados, junto con una guía breve de uso. Se ofrece soporte posterior para dudas o ajustes menores.
Menos tiempo explicando lo que ya está en pantalla.
Cada diapositiva respira y el mensaje se entiende a la primera.
Una paleta limitada y aplicada con criterio, no decoración aleatoria.
Tipografías que comunican el tono correcto y se leen sin esfuerzo.
Un estilo gráfico propio que se reconoce en cada material.
Cada curso y taller de Shariiz trabaja sobre estos cinco ejes. No se trata de decorar diapositivas, sino de construir presentaciones que funcionen como piezas de comunicación. Si quieres ver cómo aplicamos este criterio en un proyecto real, visita la página de la academia o escríbenos a contacto.