Shariiz nace de una convicción: la información bien organizada se entiende mejor. Somos una academia en línea que enseña diseño de presentaciones, comunicación visual y tipografía digital, con un método práctico que combina jerarquía, espaciado, color y elementos gráficos coherentes. Nuestro equipo trabaja desde México para ayudar a estudiantes y profesionales a desarrollar un estilo gráfico propio, basado en la claridad y la intención editorial.
Cada etapa del proyecto responde a una pregunta concreta sobre cómo se aprende a diseñar presentaciones. Estas son las fechas y los hitos que marcaron el rumbo.
Todo comenzó con sesiones presenciales de composición tipográfica para pequeños grupos. El objetivo era entender por qué una diapositiva con tres fuentes distintas falla y cómo la jerarquía corrige el mensaje.
Reunimos más de doscientos ejemplos de layouts reales, con anotaciones sobre espaciado, contraste y ritmo visual. Esa colección se convirtió en la base de los ejercicios de layout que hoy usamos en la academia.
Publicamos el primer programa estructurado: ocho semanas dedicadas a la organización de la información, con entregas semanales y revisión individual de cada proyecto de presentación.
Abrimos el espacio donde los estudiantes publican sus trabajos finales. La galería funciona como portafolio colectivo y como material de estudio para quienes empiezan.
Incorporamos sesiones dedicadas a desarrollar una voz visual propia. Cada participante define su paleta, sus reglas tipográficas y su manera de tratar el espacio antes de enfrentar proyectos reales.
Adaptamos los materiales para grupos que necesitan alinear criterios de presentación internos. El formato incluye diagnósticos de diapositivas existentes y pautas de corrección aplicables de inmediato.
Shariiz nació en 2019 como un cuaderno de apuntes sobre tipografía y composición. Lo que comenzó como una colección personal de referencias visuales se convirtió en una academia online dedicada a enseñar cómo organizar información en presentaciones claras y memorables.
Antes de existir como plataforma, Shariiz era un taller presencial de dos días en Guadalajara. La premisa era simple: enseñar a los participantes a distinguir entre un título, un subtítulo y un cuerpo de texto sin depender de plantillas prefabricadas. El taller se llenó en una semana y dejó claro que había una necesidad real de formación en comunicación visual.
Cuando la pandemia canceló los talleres presenciales, convertimos el material en un curso asíncrono con ejercicios de layout descargables. La respuesta superó las expectativas: estudiantes de México, Colombia y España comenzaron a enviar sus proyectos de presentación. Ese año definimos nuestro método: cada lección termina con un ejercicio aplicado a un caso real, nunca con teoría abstracta.
Los estudiantes pedían recursos para practicar sin partir de cero. Creamos una biblioteca de elementos gráficos —retículas, paletas de color, familias tipográficas— que funciona como material de apoyo para los proyectos. Esta biblioteca se convirtió en el corazón de la plataforma y en el diferenciador frente a otros cursos de diseño.
Una empresa de consultoría nos pidió un programa cerrado para estandarizar las presentaciones de sus analistas. Diseñamos un plan de seis semanas con revisiones personalizadas y feedback sobre proyectos reales. Hoy, ese formato se ha replicado con equipos de marketing, educación y tecnología, y sigue siendo el programa con mayor retención de la academia.
Lanzamos la galería pública donde estudiantes y egresados comparten sus presentaciones finales. Más que un portafolio, es un archivo vivo de cómo se aplican los principios de jerarquía, espaciado y color en contextos reales: informes anuales, propuestas comerciales, clases universitarias. Cada proyecto publicado pasa por una revisión de los tutores, lo que mantiene un estándar de calidad visible para toda la comunidad.
Hoy Shariiz es un estudio digital con más de cuarenta cursos, talleres en vivo y una comunidad activa de diseñadores y comunicadores. Nuestro objetivo no cambia: que cada persona que pase por aquí desarrolle un criterio visual propio, no que memorice plantillas. La historia continúa con cada proyecto que un estudiante presenta al mundo.