En Shariiz la calidad no se declara: se demuestra con el proceso de revisión de cada proyecto, la coherencia tipográfica y la claridad visual de cada diapositiva. Esta página reúne los criterios concretos que aplicamos antes de considerar terminado un trabajo.
Comentarios de quienes han pasado por un encargo real: una propuesta, una plantilla o una revisión de materiales. Aquí no hay promesas genéricas, solo lo que se nota al entregar.
Necesitábamos ordenar una propuesta de servicios que se leía como un bloque de texto. Con la jerarquía tipográfica y los espacios bien medidos, el documento pasó a leerse en dos minutos y el cliente entendió el alcance sin preguntas de más.
El taller de tipografía cambió la forma en que armamos los informes internos. Ahora cada nivel de información tiene su fuente y su tamaño, y el equipo dejó de pelear con los márgenes. Se nota en la rapidez para aprobar un documento.
Encargamos una revisión de la presentación para una ronda de inversión. El trabajo no fue decorar, fue quitar ruido: menos viñetas, más contraste y una secuencia que acompañara el argumento. El resultado se entendió solo.
La biblioteca gráfica que armamos juntos nos sirve para cualquier material nuevo. Ya no empezamos de cero cada vez, y el estilo se mantiene consistente sin depender de una sola persona. Eso es un ahorro real de horas.
Lo que más valoro es que no me vendieron plantillas bonitas. Me explicaron por qué una retícula funciona y cómo elegir una paleta que no grite. Ahora puedo aplicar esos criterios a otros proyectos, no solo a los que hicimos juntos.
Antes de comenzar un curso o revisar un proyecto, conviene dejar claros algunos criterios de trabajo. Estas notas evitan malentendidos sobre qué se enseña, cómo se evalúa y qué se entrega.
Nos referimos a la organización de contenido en diapositivas, documentos y materiales de apoyo donde la información debe leerse con rapidez. No se trata de decorar, sino de estructurar ideas mediante jerarquía, espaciado y contraste para que el mensaje sea comprensible en pantalla o impreso.
No. Cada taller parte de lo básico: qué es una retícula, cómo funciona el peso tipográfico o cuándo usar color de acento. Si ya tienes experiencia, puedes avanzar directamente a los ejercicios de layout y omitir las lecciones introductorias sin perder el hilo.
Archivos de práctica editables, guías de referencia en PDF y una lista de verificación para revisar tus propias piezas. Los materiales se descargan desde el panel del curso y quedan disponibles durante doce meses después de la inscripción.
Cada proyecto se revisa con una rúbrica fija que valora claridad de la jerarquía, coherencia tipográfica, uso del espacio y legibilidad general. No se juzga el estilo personal; se comprueba que las decisiones gráficas respondan al contenido y al contexto de uso.
La biblioteca gráfica reúne plantillas, paletas y recursos tipográficos organizados por tipo de proyecto. El portafolio es el espacio donde publicas tus propias piezas terminadas para recibir comentarios del equipo docente y de otros estudiantes.
Sí. Las plantillas y los ejercicios resueltos pueden adaptarse a proyectos comerciales o internos de tu equipo. Lo único que pedimos es que no redistribuyas los materiales originales del curso como si fueran propios.
Instituciones y equipos que han confiado en Shariiz para ordenar su comunicación visual y formar criterios tipográficos sólidos.
Equipo editorial que adoptó el sistema de jerarquía visual en sus informes anuales.
Taller de diseño que integró los ejercicios de retícula en su formación interna.
Programa de capacitación en tipografía digital para sus diseñadores junior.
Consultora que aplicó los principios de espaciado en presentaciones para clientes del sector público.
Grupo de docentes que usa los proyectos de layout como material de clase.